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Comité de Patronage con Ernest Maragall, ERC

Nieto del escritor Joan Maragall e hijo del senador Jordi Maragall, Ernest Maragall (Barcelona, 1943) entró en 1970 en el Ayuntamiento de Barcelona donde ocupó varios cargos técnicos. En 1976, fue cofundador del Partido Socialista de Cataluña (PSC). Ha desarrollado buena parte de su carrera política cerca de su hermano, Pascual Maragall, que ha estado al frente del Ayuntamiento y de la Generalitat. En 2003, fue nombrado secretario general del Govern. En octubre de 2012, abandona el PSC y crea el movimiento Nova Esquerra Catalana. En las elecciones de 2017 al Parlamento de Cataluña fue elegido diputado en la lista de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), partido en el cual ingresará en mayo de 2018. En junio de 2018 se incorpora como conseller de 
 Acció Exterior, Relacions Institucionals i Transparència en el gobierno de Joaquim Torra. En octubre fue designado candidato por ERC a la alcaldía en las próximas elecciones municipales.

Ernest Maragall empezó su presentación reconociendo que Barcelona “no solo desempeña un rol importante en Cataluña, sino que forma parte de un conjunto de ciudades globales en el seno de la Unión Europea”. “Debemos trabajar para que la ciudad continúe jugando en esta primera división, mirando hacia el exterior, pero también tomando decisiones importantes para afrontar los grandes retos que nos afectan”: la seguridad, la movilidad, la vivienda, el medioambiente, el turismo, etc. Dichas problemáticas deben tener un tratamiento a nivel catalán y español, pero también mediante un liderazgo a nivel institucional, que integre la ciudad de Barcelona y el área metropolitana. 
En relación con el turismo, defendió que hay que desarrollar políticas concretas, tangibles y en varias direcciones. “Barcelona se vende muy barata”, en todos los sentidos, empezando por la tasa turística. Debemos empezar a hacer políticas que permitan distribuir y organizar mejor la oferta, es decir, obtener recursos que nos permitan compensar los costos del turismo, así como regular su densidad. “No queremos que Barcelona se convierta en un parte temático”, afirmó.
Tomó entonces la palabra Miquel Puig, 3º en la lista electoral de Maragall, que acompañaba al alcaldable de ERC. “Aunque el turismo es una bendición, no hay ninguna evidencia empírica de que lo que los turistas gastan beneficie a la media de la población autóctona (saturación del espacio público, incivismo, consecuencias medioambientales, etc.)”. 
“No queremos una ciudad turística, sino una ciudad con turistas”, continuó. “Nuestro objetivo es que el turismo contribuya a la prosperidad de la ciudad y al bienestar de todos los ciudadanos”. Para ello, es clave un pacto con el sector turístico y una revisión del Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) vigente. La administración debe invertir más en materia de limpieza, seguridad, preservación, etc., pero a cambio el sector turístico debe incrementar la tasa turística y augmentar el salario de sus trabajadores. 
Tomó el relevo entonces Ernest Maragall para hablar sobre su propuesta en materia económica. Hay una urgencia de invertir en una economía del conocimiento, interrelacionando investigación, innovación y producción. A pesar de tener un bajo nivel de endeudamiento, Barcelona ha dejado de invertir. Hay que promover un diseño financiero que sea capaz de comprometer a los recursos públicos, pero también al sector privado. “Debemos hacer nuestro propio Plan Juncker”, añadió.
En materia de educación, el candidato a la alcaldía de Barcelona afirmó que la ciudad debe convertirse en un polo de atracción universitaria internacional donde converjan universidad, 
 investigación e innovación. Para ello, además de la coordinación con otras universidades internacionales, hay que concebir la ciudad en términos de actividad económica, empresarial, de vivienda, de movilidad, etc., con una alianza metropolitana que involucre a todos los alcaldes del área metropolitana. “La ciudad debe dibujarse para hacer que esto sea posible”, añadió.
Maragall acabó su intervención reconociendo que para que todo esto sea posible, “debemos contar con un gobierno estable que cree complicidad y que conecte con la sociedad”. 

Debemos gobernar, cambiar, arriesgar, tener objetivos, así como una cierta amplitud y ambición compartida. “Nuestro proyecto es progresista y republicano, así que estaremos encantados de extender los brazos a ambos lados ideológicos, de sociedad y de país: a JuntsXCat, a Barcelona en Comú o a los socialistas”, concluyó.
 

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